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El gobierno corporativo, pieza central de la relación entre emprendedores e inversionistas

Cuando los emprendedores logran institucionalizar su sueño, al pasar desde una organización o un grupo informal de soñadores hacia una empresa legalmente constituida, ese el momento en que se abren nuevas posibilidades de conseguir financiamiento para impulsar el emprendimiento.

Después de recabar la “primera ronda de financiamiento” entre las tres “F” (family, friends and fans, o fools, como solía decirse antes; es decir, familia, amigos y admiradores, “locos”, o “admiradores locos”), la formalización a través de una empresa abre la puerta al ingreso de inversión de capital semilla, como palanca para consolidar el desarrollo del concepto y para impulsar la inserción y crecimiento del producto o servicio en condiciones reales de mercado.

No obstante, tratándose de dinero, el manejo del asunto es siempre delicado, y en este caso concreto, implica visiones y objetivos diferentes, sino es que divergentes por completo. Veamos primero el caso del emprendedor, quien aspira a obtener el mayor monto de inversión posible, cediendo el mínimo de propiedad accionaria de su empresa. El inversionista no sólo aspira a maximizar el porcentaje de participación accionaria que obtendrá a partir de un monto de inversión predeterminado, también aspira que los recursos que va a poner en manos del emprendedor se apliquen de la mejor manera posible, para impulsar el despegue y crecimiento de la empresa, ya que si la empresa no compite exitosamente en el mercado, los recursos invertidos se perderán por completo, independientemente de qué tan pequeña o qué tan grande sea la proporción de participación accionaria del inversionista.

¿Cómo gestionar, entonces, objetivos aparentemente tan dispares? La respuesta se encuentra al momento de constituir la empresa, que es cuando se debe optar por la figura legal más adecuada para ambas partes que convergen en el emprendimiento, que para el caso de México es la Sociedad Anónima Promotora de Inversión (SAPI, por su siglas). La SAPI es una modalidad de persona moral que, tanto por el marco legal que la rige (La Ley del Mercado de Valores, en primer instancia, y la Ley General de Sociedades Mercantiles en forma supletoria), tanto como por las figuras que pueden preverse en su Estatuto, está en la posibilidad de establecer un sistema de pesos y contrapesos que permitan balancear la difícil y a veces conflictiva relación entre emprendedores e inversionistas.

En esta nota me voy a concentrar solamente en uno de los aspectos de este sistema de pesos y contrapesos: el gobierno corporativo. Comenzaré estudiando el ejemplo contrario, analizando lo que ocurre cuando los emprendimientos se constituyen bajo figuras que permiten el gobierno y control unipersonal (como es el caso de las Sociedades Anónimas, las muy populares SA). En estos casos es una sola persona, normalmente el emprendedor, quien tiene todos los poderes para tomar todo tipo de decisiones, desde las administrativas hasta las patrimoniales. Muchas de estas decisiones pueden ser afortunadas, pero unas cuantas malas decisiones pueden ser fatales para el futuro de la empresa. En la calidad de las decisiones del emprendedor pueden influir muchos factores, pero en la balanza de lo negativo pesa mucho la “ceguera de taller” y el apasionamiento, que puede hacer que un emprendedor tome decisiones con la mejor intención posible, pero con los peores resultados para su emprendimiento.

Por el contrario, la SAPI prevé la existencia de un gobierno corporativo, que obliga a la empresa a gobernarse mediante un Consejo de Administración donde deben estar representados, mediante consejeros, todas las minorías de accionistas que componen el cuadro accionario de la empresa. Para ser más específico, todo accionista que detente al menos un 15% de propiedad accionaria tiene derecho a exigir que se le otorgue un asiento en el Consejo de Administración. El gobierno corporativo así constituido asegura que todas las partes interesadas estén al tanto de la conducción de la sociedad, de los planes de producción y ventas, de la formulación y ejercicio del presupuesto, de las decisiones patrimoniales, del registro contable, del cumplimiento de las obligaciones fiscales, de las decisiones de adquirir créditos, del proceso de ejercicio de los recursos crediticios, del cumplimento de las obligaciones asociadas con la amortización de las obligaciones crediticias y, desde luego, con la aplicación adecuada en el emprendimiento de los recursos obtenidos como capital de inversión.

De manera paralela, el otro elemento central del gobierno corporativo son los órganos de control. A semejanza de los órganos de gobierno, en la SA la función de control suele asignarse en forma unipersonal a un solo comisario. Aunque sin duda alguna hay comisarios muy profesionales y dedicados, entre los emprendedores suele ser frecuente la mala práctica de nombrar como comisario a conocidos o amigos que muchas veces no tienen ni la preparación ni el tiempo para ejercer esta responsabilidad, lo que deteriora la calidad de la función de control, en perjuicio del propio emprendedor y de la empresa.

Por otro lado, aunque en las etapas inicial de crecimiento de una SAPI también se puede asignar la función de control a un comisario en forma unipersonal, la Ley del Mercado de Valores y las buenas prácticas de gobierno corporativo prevén que la función de control pueda y deba estar asignada a cuerpos colegiados, por ejemplo el Comité de Control y Auditoría y el Comité de Buenas Prácticas Corporativas. Nuevamente, esta estructura colegiada y corporativa sienta bases para que las minorías accionarias puedan realizar una adecuada vigilancia acerca de cómo se ejercen los recursos obtenidos, y cómo se registra y controla la aplicación del gasto (control financiero y contable).

¿Por qué son importantes estos elementos para atraer a un inversionista de capital de capital semilla o de capital de riesgo? Porque representan el “andamiaje” legal e institucional mediante el cual los inversionistas pueden ejercer un control razonable acerca del uso y destino que el emprendedor le da a los recursos que están aportando a la sociedad. La presencia de los inversionistas en las sesiones del Consejo de Administración asegura la supervisión del rumbo general de la operación, permite atajar decisiones tomadas apresuradamente o en forma emocional; genera un espacio para brindar consejos y retroalimentación al emprendedor, para ir corrigiendo el rumbo sobre la marcha, con base en la experiencia de quienes hoy son empresarios e inversionistas, pero que en algún otro momento de su vida también fueron emprendedores.

¿Cuál es el resultado neto, entonces, de un emprendimiento que se apoya en una empresa con gobierno corporativo? El resultado es un paso más firme, más meditado, con mayores apoyos, donde, según el refrán tradicional mexicano, aplica aquello de que “dos cabezas piensan mejor que una”.

Así pues, estimados emprendedores, hay que abrir la mente y aceptar de buena gana la institucionalización a través del gobierno corporativo, que es mucho más prometedora para el éxito de la empresa que una dirección unipersonal. Consecuentemente, si vas a constituir una empresa para formalizar tu emprendimiento, asegúrate que sea bajo la figura de una Sociedad Anónima Promotora de Inversión.

¿Qué puedo hacer para fondear mi emprendimiento? (parte 3 de 3)

En esta tercera y última nota sobre el tema de fondeo de emprendedores y emprendimiento, a partir del análisis del crowdfunding, de los inversionistas ángeles y los inversionistas de capital de riesgo que realizamos en las dos notas pasadas, con base en el artículo de Conner Forrest (@connerforrest) aparecido en el sitio especializado techrepublic.com, formularemos observaciones y comentarios críticos derivados de mi experiencia personal de casi veinte años como emprendedor, del trabajo del Colectivo Startblueup en el proceso de incubación y apoyo a emprendedores, y de una interesante nota sobre esta tema de Will Yakowicz

Comentarios críticos (y quizá incómodos) sobre el fondeo a emprendedores

En el Colectivo Startblueup suscribimos plenamente el punto de vista de uno de nuestros conferencistas, Guillermo Delgado Murillo, quien en uno de nuestros eventos postuló el principio que “el emprendedor puede ser su propio inversionista ángel”. Esta frase tiene que ver con dos actitudes fundamentales para todo emprendedor, que son en primer lugar la convicción de que hay que seguir adelante a pesar de todas las demoras e inconvenientes que puedan encontrarse en el camino, y en segundo lugar una decidida orientación hacia el mercado a través de la ventas.

Consecuentemente, el significado de la declaración de que “el emprendedor puede ser su propio inversionista ángel” es que todo emprendedor puede y debe generar un flujo de efectivo constante a partir de una constante y dedicada actividad de venta, que puede estar relacionada directamente con el concepto de su emprendimiento, que puede ser a partir de productos o servicios anexos y conexos a su concepto principal, pero que también puede estar vinculada con actividades o productos diversos, que le puedan generar ingresos para impulsar su emprendimiento, al menos en la parte inicial del lanzamiento de su concepto.

El analista Will Yakowicz (@willyakowicz) plantea en el sitio Inc.com que “levantar capital de riesgo es un error”, pues todo el proceso que demanda acceder a este tipo de recurso compite con el tiempo que el emprendedor podría estar dedicando a venderle a sus consumidores, recibiendo retroalimentación del mercado y mejorando su producto o servicio. Yakowicz cita la opinión de Fred Wilson, inversionista de capital de riesgo y cofundador de Union Square Ventures, cuyas inversiones han ayuda a proyectos como Twitter y Tumblr a escalar y convertirse en compañías exitosas.

Wilson afirma que, a partir de su experiencia personal de más de dos décadas en el proceso de apoyar a emprendedores, ha observado que existe una correlación inversa entre el éxito de un nuevo emprendimiento y el monto de capital obtenido en la fase de capital semilla y de capital de riesgo. Por paradójico que parezca, Wilson postula que “a menos capital obtenido, mayor éxito a largo plazo.

Una opinión similar es la de John Mullins, profesor asociado de la London Business School y autor del texto The Customer-Funded Business: Start, Finance, or Grow Your Company with Your Customers’ Cash que apareció recientemente en el Harvard Business Review, quien postula que hay cuatro grandes desventajas del capital semilla y del capital de riesgo en las etapas iniciales de todo emprendimiento, que son:

  1. El emprendedor desperdicia tiempo y recursos enfocándose en convencer a unos inversionistas muy probablemente incrédulos y renuentes de que su negocio será rentable a través de generar miles de consumidores, en lugar de enfocarse en conseguir esos miles de consumidores que harán su negocio rentable y, entonces sí, enormemente atractivo para los inversionistas.
  2. Los Venture Capitalists (VC) muy probablemente se sentirán obligados a proporcionar consejo e incluso a entrar en procesos de “micromanagement” de cada de decisión del emprendimiento. No obstante, la experiencia observada por Wilson en relación con el porcentaje de éxito de los fondos de inversión, donde más de la mitad de los fondos observados sólo arrojaron retornos de un dígito, e inclusive uno de cada cinco fondos arrojaron rendimientos negativos (una tendencia que probablemente puede extrapolarse a otros países, donde México no es la excepción a la tendencia) llevan a cuestionar si el “valor agregado” que otorgan los fondos justifica la intrusión cotidiana en las decisiones del emprendimiento, en muchos casos con objetivos e intenciones que pueden no ser coincidentes con los legítimos intereses del emprendedor.
  3. La compresión de la propiedad accionaria. Mientras más temprana sea la etapa del emprendimiento, mayor será la participación accionaria demandada por el fondo de inversión, y mayor la dilución de la propiedad del emprendedor. Una compañía con trayectoria en el mercado y con pruebas objetivas de la aceptación de su concepto, indudablemente que tendrá “la sartén por el mango” en una negociación de levantamiento de capital de inversión.
  4. El juego tiene la probabilidad en contra del emprendedor. Los fondos de inversión trabajan con un porcentaje de éxito de una a dos compañías exitosas de cada diez emprendimientos fondeados. Estos datos determinan su posición y exigencia en una negociación de inversión con un proyecto que se encuentra en sus primeras etapas de crecimiento. Wilson se pregunta si es este tipo de escenario de negociación el más deseable para un emprendedor que va iniciando.

Esperamos que este análisis haya contribuido a clarificar la pregunta de cómo fondear un emprendimiento. Si tú, estimado lector, estimado emprendedor, tienes dudas o deseas discutir estos conceptos, no dudes en contactarme a mí directamente, o ponte en comunicación con el Colectivo Startblueup.

Fuentes de información:

http://www.techrepublic.com/article/funding-your-startup-crowdfunding-vs-angel-investment-vs-vc

http://www.soyentrepreneur.com/23748-tendencias-negocios-crowdfunding.html

http://www.inc.com/will-yakowicz/why-raising-venture-capital-is-for-losers.html

¿Qué puedo hacer para fondear mi emprendimiento? (Parte 2 de 3)

En esta segunda nota sobre el tema de fondeo de emprendedores y emprendimiento, analizaremos los casos de los inversionistas ángeles y los inversionistas de capital de riesgo, con un análisis basado en el artículo de Conner Forrest (@connerforrest) aparecido en el sitio especializado techrepublic.com.

Inversionistas ángeles.

Es una persona (o grupo de personas) que pueden destinar parte de su patrimonio para invertir en un emprendimiento, a cambio de acciones. Típicamente fondean las etapas iniciales del proyecto, cuando el grado de riesgo es máximo, ya que quizá aún no se cuenta con un producto terminado, el modelo de negocios aún no está probado, o el número de clientes aún no ha llegado a la masa crítica mínima para garantizar la viabilidad de la empresa.

La asociación con un inversionista ángel, de acuerdo con el punto de vista de Tony Schy, un inversionista ángel, es como “un matrimonio donde el divorcio no va a ser nada fácil”, por lo que es mejor buscar alguien que aporte experiencia de negocios para asesorar al emprendedor (preferentemente en un ramo industrial o de servicios vinculado con el proyecto), además de capital.

Los inversionistas ángeles suelen ser más laxos que los inversionistas de capital de riesgo (Venture Capital o VC) en el uso de las métricas que miden el potencial de la inversión. La oportunidad para este tipo de inversionistas radica en aquellos emprendimientos que no tienen un modelo de negocios completamente desarrollado, o en compañías que requieren de acceso a capital en periodos críticos o muy restringidos, ya que usualmente se logra una decisión de inversión en un tiempo mucho más breve que lo que se requeriría para fondear un monto similar con un inversor de capital de riesgo.

Inversionistas de Capital de Riesgo (VC).

Es el mecanismo más identificado con el fondeo para emprendedores, con una ya larga historia en los países desarrollados, y un creciente desarrollo en México a lo largo de los últimos años. Su presencia más relevante es a partir de la figura institucional de los llamados “fondos de inversión de capital de riesgo” o “fondos de inversión de venture capital o VC”.

Sus principales ventajas radican en la posibilidad de conseguir “inversionistas de valor agregado” que puedan convertirse en miembros activos y proactivos del Consejo de Administración de la empresa, que proporcionen asesoría y consejo a partir de su experiencia como personalidades exitosas en el mundo de los negocios, que abran la puerta para el acceso a expertos, a posibles proveedores de alto valor agregado, a prospectos de clientes y, finalmente, a una mayor exposición a los medios de comunicación.

Otras ventajas importantes a tomar en cuenta son que los fondos de capital de riesgo están muy enfocados a promover el crecimiento y evolución del emprendedor, pues su propia rentabilidad (incluso su existencia) depende de que los proyectos que apoyen rápidamente lleguen a ser rentables. También ofrecen acceso a sumas mayores de inversión y, una vez que deciden trabajar con un emprendedor, pueden reservar recursos para participar y apoyar en segundas y terceras rondas de llamados de capital.

Por otro lado, los fondos de capital de riesgo demandan un mucho mayor rigor en la modelación de negocios, en las proyecciones financieras y en la valuación del potencial de la compañía, pues su nivel de exigencia en cuanto a los resultados obtenidos a partir del apoyo proporcionado es también mucho más estricta.

El artículo completo de Conner Forrest puede encontrarse en:

http://www.techrepublic.com/article/funding-your-startup-crowdfunding-vs-angel-investment-vs-vc

¿Qué puedo hacer para fondear mi emprendimiento? (parte 1 de 3)

Quizá la pregunta más importante y más difícil de abordar para todo emprendedor, es la que tiene que ver con el título de esta nota: ¿cómo puedo obtener el dinero que necesito para lanzar o impulsar mi emprendimiento? Y es que, finalmente, cuando ya se cuenta con una innovación en el producto, servicio o en los procesos, cuando ya se tiene idea clara del modelo de negocio, del esquema de monetización, incluso cuando ya se cuenta con un plan de negocios y unas proyecciones financieras, el momento de pasar a la acción requiere de la consecución de recursos.

Una parte de los recursos materiales puede conseguirse con imaginación y creatividad; una buena parte del recurso humano suele ser aportación directa del trabajo del emprendedor y su equipo (en su conjunto, estos dos factores se engloban bajo el famoso concepto del bootstraping), una parte de los recursos financieros más básicos e iniciales pueden conseguirse apelando a las 3F (Family, Friends, Fools o Fans), pero siempre se llegará al punto donde surgirá la necesidad de conseguir un monto más o menos relevante de recursos financieros para seguir adelante.

En esta serie de tres notas que presentaremos en el blog, relacionadas con este tema, analizaremos las tres fuentes de financiamiento que Conner Forrest (@connerforrest) describe en el sitio especializado techrepublic.com. En la primera nota estudiaremos el concepto de Crowdfunding, en la segunda nota analizaremos los inversionistas ángeles y los inversionistas de capital de riesgo, y en la nota final formularemos observaciones críticas y conclusiones.

Crowdfunding

Son plataformas de financiamiento público colaborativo, basadas en la nube. En el mundo de habla anglosajona las que tienen mayor posicionamiento son Kickstarter e Indiegogo. En México, la revista SoyEntepreneur.com identifica como actores destacados a Fondeadora (primera empresa de este tipo 100% mexicana), Idea.me y Transformadora Ciel.

Una plataforma de crowdfunding típicamente presenta una oferta de producto o servicio innovador (a través de un video o una secuencia de fotografías acompañado de texto descriptivo), una cantidad mínima que debe ser recaudada para poder producir el objeto o generar el servicio, y un esquema de aportaciones crecientes, donde la persona que aporta dinero (a quien llamaremos el fondeador) puede seleccionar el monto de su aportación y la recompensa que obtiene a cambio de su participación. Las recompensas pueden ser tan simples y simbólicas como un diploma de reconocimiento entregado por correo electrónico y una mención en la página web de la empresa, o ser tan complejas y de tan alto valor agregado como varios juegos del objeto o varios paquetes del servicio prometido, a veces con entrega incluida en todo el mundo.

La plataforma establece un periodo de tiempo bien delimitado para correr el proceso de fondeo. Cada fondeador que desea apoyar el proyecto debe hacer una oferta (respaldado por algún mecanismo de pago en línea de fácil ejecución), y la plataforma lleva el conteo de tiempo transcurrido y de las cantidades recaudadas. Una vez transcurrido el plazo, si se ha logrado recaudar al menos la cantidad mínima establecida para la campaña, el fondeo se considera positivo, los recursos se entregan al emprendedor, y al término del periodo de producción los fondeadores deberán recibir el producto o servicio prometido. La plataforma cobra una pequeña comisión por la gestión del proceso. Si no se alcanza el objetivo del monto mínimo a recaudar, entonces los fondeadores reciben de regreso los depósitos de su oferta, y la plataforma cubre sus costos a partir de la cuota de inscripción pagada por el proyecto.

En las plataformas de crowdfunding todos los actores del ecosistema emprendedor pueden conseguir objetivos de alto valor. Desde el punto de vista de los inversionistas, es una “pasarela” donde descubrir nuevas ideas. El éxito de la campaña de fondeo colectivo muestra que puede existir una demanda en el mercado para el servicio o producto, con lo cual puede mitigarse el factor de riesgo para un concepto innovador. Para los emprendedores, la plataforma y la campaña de crowdfunding es una “prueba de mercado” con venta anticipada del producto o servicio, con la oportunidad de obtener comentarios o retroalimentación por parte de los primeros clientes.

Aunque el esquema de crowdfunding brinda la oportunidad de obtener fondeo sin otorgar participación accionaria alguna, sí requiere de la entrega de un producto o servicio a cambio de la aportación. Hay que tomar en cuenta que, por más exitosa que pueda ser una campaña de este tipo, siempre estará enfocada en el segmento de mercado de los “early adopters”, por lo que no puede extrapolarse automáticamente sus resultados para los segmentos mayoritarios del mercado, ni considerarlo como un mecanismo sustentable de fondeo a largo plazo.

Fuentes de información:

El artículo de Conner Forrest puede encontrarse en:

http://www.techrepublic.com/article/funding-your-startup-crowdfunding-vs-angel-investment-vs-vc

Sobre el crowdfundig en México:

http://www.soyentrepreneur.com/23748-tendencias-negocios-crowdfunding.html