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Emprendedor o equipo de trabajo: ¿qué va primero, la gallina o el huevo?

Si buscamos en una revista especializada o en algún recurso de Internet la definición de emprendedor, seguramente encontraremos conceptos como estos: el emprendedor es un personaje con una personalidad extraordinaria, con una visión mucho más amplia que las demás personas, que le permite descubrir una oportunidad en el mercado, idear una solución, construir un producto o servicio que el mercado demanda ávidamente, fundar una compañía que crecerá a ritmos exponenciales y que, al final de la historia, lo llevará a convertirse en millonario o multimillonario.

¿Te resulta llamativa esta historia? Sin duda alguna que es una imagen digna de un reportaje periodístico, de una novela, incluso de una película. De hecho los medios de comunicación tienen una predilección especial por este tipo de historias, pues saben que casi seguramente generarán lectores, espectadores y ventas.

Sin embargo, si eres un verdadero emprendedor que está en el proceso de desarrollar un concepto, de llevar un producto o servicio al mercado, o de consolidar una compañía que respalde y dé seriedad a tus esfuerzos, sin duda alguna sabes que en la vida cotidiana las cosas no son tan simples ni tienen un color de rosa tan marcado, y que en la vida real siempre hay un sinfín de retos que debes enfrentar y resolver en el día a día.

Es probable que hayas pensado que esta imagen romántica del emprendedor, que evoca la del “caballero andante” que recorre solitario los caminos para “desfazer entuertos”, como diría el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, es una imagen enormemente atractiva. Es probable que sepas también que esta imagen tiene muy poco fundamento, pues todo emprendimiento que realmente valga la pena por su capacidad de impactar de manera importante en la vida de las personas, siempre requiere siempre de esfuerzos de colaboración, de trabajo compartido, de muchas horas de preocupación y desvelos, pero también de alegrías y logros, compartidos con aquellos que creen y comparten tus sueños.

De hecho, se dice que una de las características que mejor puede perfilar a un emprendedor exitoso es su capacidad para identificar talentos y capacidades diferentes en otras personas, su capacidad para convocar a otros a compartir su visión, su capacidad para integrar equipos de trabajo de alto rendimiento, su capacidad para cultivar la empatía que es indispensable para mantener a un grupo de personas con orígenes, intereses y personalidades diferentes, integrados como un equipo que persigue con pasión un mismo sueño.

Puede decirse, sin sombra de duda, que emprendimiento exitoso es en la mayoría de los casos, casi seguramente sinónimo de equipos exitosos.

Al este respecto quiero compartir con ustedes, amigos lectores, una experiencia vivida recientemente en carne propia: el líder de nuestro equipo recientemente enfrentó una circunstancia personal muy desfavorable, que ocasionó tuviera que ausentarse durante un periodo de tiempo importante, mientras la empresa tenía el reto de completar tareas y proyectos estratégicos. De hecho, nuestro líder requirió también del apoyo personal de otro de los socios fundadores de la empresa, para estar en capacidad de enfrentar su reto.

Nos preciamos de llevar en nuestra marca el nombre de “Colectivo” al lado de nuestro nombre “Startblueup”. Fue esta circunstancia adversa la que nos regaló la oportunidad de apreciar el valor de haber invertido tiempo y esfuerzo para integrar y desarrollar un equipo de trabajo profesional y comprometido. Bajo el liderazgo de dos de los socios activos que quedamos respaldando nuestra empresa, sumando el trabajo comprometido y dedicado de nuestro equipo de colaboradores, todas las tareas pudieron concluirse en tiempo y forma, con los estándares de calidad que identifican siempre a nuestros proyectos.

Hay que reconocer que fue un periodo particularmente difícil y complicado. Debieron realizarse muchos esfuerzos para enfrentar y resolver problemas que, en presencia de nuestro líder, podrían haberse desahogado en forma fácil y expedita. No obstante, la gran enseñanza, el gran aprendizaje de esta experiencia fue que la unión y la solidaridad de un equipo motivado y comprometido pueden superar cualquier obstáculo y resolver cualquier reto.

Así que ya lo sabes, amigo emprendedor: si quieres un crecimiento exponencial que te lleve a aportar valor a tu comunidad en forma extraordinaria, el camino pasa siempre por reconocer, convocar, integrar y cultivar a un equipo de alto rendimiento que te acompañe en los momentos de triunfo, pero que sobre todo camine contigo y te preste su apoyo en los momentos difíciles y de desfallecimientos.

En el dilema de quién va primero, “si la gallina o el huevo”, mi opinión es que lo primero es el equipo, después el equipo, y al final, en el camino al éxito, va el equipo también primero.

Colectivo Startblueup
Equipo de trabajo en Colectivo Startblueup

El gobierno corporativo, pieza central de la relación entre emprendedores e inversionistas

Cuando los emprendedores logran institucionalizar su sueño, al pasar desde una organización o un grupo informal de soñadores hacia una empresa legalmente constituida, ese el momento en que se abren nuevas posibilidades de conseguir financiamiento para impulsar el emprendimiento.

Después de recabar la “primera ronda de financiamiento” entre las tres “F” (family, friends and fans, o fools, como solía decirse antes; es decir, familia, amigos y admiradores, “locos”, o “admiradores locos”), la formalización a través de una empresa abre la puerta al ingreso de inversión de capital semilla, como palanca para consolidar el desarrollo del concepto y para impulsar la inserción y crecimiento del producto o servicio en condiciones reales de mercado.

No obstante, tratándose de dinero, el manejo del asunto es siempre delicado, y en este caso concreto, implica visiones y objetivos diferentes, sino es que divergentes por completo. Veamos primero el caso del emprendedor, quien aspira a obtener el mayor monto de inversión posible, cediendo el mínimo de propiedad accionaria de su empresa. El inversionista no sólo aspira a maximizar el porcentaje de participación accionaria que obtendrá a partir de un monto de inversión predeterminado, también aspira que los recursos que va a poner en manos del emprendedor se apliquen de la mejor manera posible, para impulsar el despegue y crecimiento de la empresa, ya que si la empresa no compite exitosamente en el mercado, los recursos invertidos se perderán por completo, independientemente de qué tan pequeña o qué tan grande sea la proporción de participación accionaria del inversionista.

¿Cómo gestionar, entonces, objetivos aparentemente tan dispares? La respuesta se encuentra al momento de constituir la empresa, que es cuando se debe optar por la figura legal más adecuada para ambas partes que convergen en el emprendimiento, que para el caso de México es la Sociedad Anónima Promotora de Inversión (SAPI, por su siglas). La SAPI es una modalidad de persona moral que, tanto por el marco legal que la rige (La Ley del Mercado de Valores, en primer instancia, y la Ley General de Sociedades Mercantiles en forma supletoria), tanto como por las figuras que pueden preverse en su Estatuto, está en la posibilidad de establecer un sistema de pesos y contrapesos que permitan balancear la difícil y a veces conflictiva relación entre emprendedores e inversionistas.

En esta nota me voy a concentrar solamente en uno de los aspectos de este sistema de pesos y contrapesos: el gobierno corporativo. Comenzaré estudiando el ejemplo contrario, analizando lo que ocurre cuando los emprendimientos se constituyen bajo figuras que permiten el gobierno y control unipersonal (como es el caso de las Sociedades Anónimas, las muy populares SA). En estos casos es una sola persona, normalmente el emprendedor, quien tiene todos los poderes para tomar todo tipo de decisiones, desde las administrativas hasta las patrimoniales. Muchas de estas decisiones pueden ser afortunadas, pero unas cuantas malas decisiones pueden ser fatales para el futuro de la empresa. En la calidad de las decisiones del emprendedor pueden influir muchos factores, pero en la balanza de lo negativo pesa mucho la “ceguera de taller” y el apasionamiento, que puede hacer que un emprendedor tome decisiones con la mejor intención posible, pero con los peores resultados para su emprendimiento.

Por el contrario, la SAPI prevé la existencia de un gobierno corporativo, que obliga a la empresa a gobernarse mediante un Consejo de Administración donde deben estar representados, mediante consejeros, todas las minorías de accionistas que componen el cuadro accionario de la empresa. Para ser más específico, todo accionista que detente al menos un 15% de propiedad accionaria tiene derecho a exigir que se le otorgue un asiento en el Consejo de Administración. El gobierno corporativo así constituido asegura que todas las partes interesadas estén al tanto de la conducción de la sociedad, de los planes de producción y ventas, de la formulación y ejercicio del presupuesto, de las decisiones patrimoniales, del registro contable, del cumplimiento de las obligaciones fiscales, de las decisiones de adquirir créditos, del proceso de ejercicio de los recursos crediticios, del cumplimento de las obligaciones asociadas con la amortización de las obligaciones crediticias y, desde luego, con la aplicación adecuada en el emprendimiento de los recursos obtenidos como capital de inversión.

De manera paralela, el otro elemento central del gobierno corporativo son los órganos de control. A semejanza de los órganos de gobierno, en la SA la función de control suele asignarse en forma unipersonal a un solo comisario. Aunque sin duda alguna hay comisarios muy profesionales y dedicados, entre los emprendedores suele ser frecuente la mala práctica de nombrar como comisario a conocidos o amigos que muchas veces no tienen ni la preparación ni el tiempo para ejercer esta responsabilidad, lo que deteriora la calidad de la función de control, en perjuicio del propio emprendedor y de la empresa.

Por otro lado, aunque en las etapas inicial de crecimiento de una SAPI también se puede asignar la función de control a un comisario en forma unipersonal, la Ley del Mercado de Valores y las buenas prácticas de gobierno corporativo prevén que la función de control pueda y deba estar asignada a cuerpos colegiados, por ejemplo el Comité de Control y Auditoría y el Comité de Buenas Prácticas Corporativas. Nuevamente, esta estructura colegiada y corporativa sienta bases para que las minorías accionarias puedan realizar una adecuada vigilancia acerca de cómo se ejercen los recursos obtenidos, y cómo se registra y controla la aplicación del gasto (control financiero y contable).

¿Por qué son importantes estos elementos para atraer a un inversionista de capital de capital semilla o de capital de riesgo? Porque representan el “andamiaje” legal e institucional mediante el cual los inversionistas pueden ejercer un control razonable acerca del uso y destino que el emprendedor le da a los recursos que están aportando a la sociedad. La presencia de los inversionistas en las sesiones del Consejo de Administración asegura la supervisión del rumbo general de la operación, permite atajar decisiones tomadas apresuradamente o en forma emocional; genera un espacio para brindar consejos y retroalimentación al emprendedor, para ir corrigiendo el rumbo sobre la marcha, con base en la experiencia de quienes hoy son empresarios e inversionistas, pero que en algún otro momento de su vida también fueron emprendedores.

¿Cuál es el resultado neto, entonces, de un emprendimiento que se apoya en una empresa con gobierno corporativo? El resultado es un paso más firme, más meditado, con mayores apoyos, donde, según el refrán tradicional mexicano, aplica aquello de que “dos cabezas piensan mejor que una”.

Así pues, estimados emprendedores, hay que abrir la mente y aceptar de buena gana la institucionalización a través del gobierno corporativo, que es mucho más prometedora para el éxito de la empresa que una dirección unipersonal. Consecuentemente, si vas a constituir una empresa para formalizar tu emprendimiento, asegúrate que sea bajo la figura de una Sociedad Anónima Promotora de Inversión.

¿Qué puedo hacer para fondear mi emprendimiento? (parte 1 de 3)

Quizá la pregunta más importante y más difícil de abordar para todo emprendedor, es la que tiene que ver con el título de esta nota: ¿cómo puedo obtener el dinero que necesito para lanzar o impulsar mi emprendimiento? Y es que, finalmente, cuando ya se cuenta con una innovación en el producto, servicio o en los procesos, cuando ya se tiene idea clara del modelo de negocio, del esquema de monetización, incluso cuando ya se cuenta con un plan de negocios y unas proyecciones financieras, el momento de pasar a la acción requiere de la consecución de recursos.

Una parte de los recursos materiales puede conseguirse con imaginación y creatividad; una buena parte del recurso humano suele ser aportación directa del trabajo del emprendedor y su equipo (en su conjunto, estos dos factores se engloban bajo el famoso concepto del bootstraping), una parte de los recursos financieros más básicos e iniciales pueden conseguirse apelando a las 3F (Family, Friends, Fools o Fans), pero siempre se llegará al punto donde surgirá la necesidad de conseguir un monto más o menos relevante de recursos financieros para seguir adelante.

En esta serie de tres notas que presentaremos en el blog, relacionadas con este tema, analizaremos las tres fuentes de financiamiento que Conner Forrest (@connerforrest) describe en el sitio especializado techrepublic.com. En la primera nota estudiaremos el concepto de Crowdfunding, en la segunda nota analizaremos los inversionistas ángeles y los inversionistas de capital de riesgo, y en la nota final formularemos observaciones críticas y conclusiones.

Crowdfunding

Son plataformas de financiamiento público colaborativo, basadas en la nube. En el mundo de habla anglosajona las que tienen mayor posicionamiento son Kickstarter e Indiegogo. En México, la revista SoyEntepreneur.com identifica como actores destacados a Fondeadora (primera empresa de este tipo 100% mexicana), Idea.me y Transformadora Ciel.

Una plataforma de crowdfunding típicamente presenta una oferta de producto o servicio innovador (a través de un video o una secuencia de fotografías acompañado de texto descriptivo), una cantidad mínima que debe ser recaudada para poder producir el objeto o generar el servicio, y un esquema de aportaciones crecientes, donde la persona que aporta dinero (a quien llamaremos el fondeador) puede seleccionar el monto de su aportación y la recompensa que obtiene a cambio de su participación. Las recompensas pueden ser tan simples y simbólicas como un diploma de reconocimiento entregado por correo electrónico y una mención en la página web de la empresa, o ser tan complejas y de tan alto valor agregado como varios juegos del objeto o varios paquetes del servicio prometido, a veces con entrega incluida en todo el mundo.

La plataforma establece un periodo de tiempo bien delimitado para correr el proceso de fondeo. Cada fondeador que desea apoyar el proyecto debe hacer una oferta (respaldado por algún mecanismo de pago en línea de fácil ejecución), y la plataforma lleva el conteo de tiempo transcurrido y de las cantidades recaudadas. Una vez transcurrido el plazo, si se ha logrado recaudar al menos la cantidad mínima establecida para la campaña, el fondeo se considera positivo, los recursos se entregan al emprendedor, y al término del periodo de producción los fondeadores deberán recibir el producto o servicio prometido. La plataforma cobra una pequeña comisión por la gestión del proceso. Si no se alcanza el objetivo del monto mínimo a recaudar, entonces los fondeadores reciben de regreso los depósitos de su oferta, y la plataforma cubre sus costos a partir de la cuota de inscripción pagada por el proyecto.

En las plataformas de crowdfunding todos los actores del ecosistema emprendedor pueden conseguir objetivos de alto valor. Desde el punto de vista de los inversionistas, es una “pasarela” donde descubrir nuevas ideas. El éxito de la campaña de fondeo colectivo muestra que puede existir una demanda en el mercado para el servicio o producto, con lo cual puede mitigarse el factor de riesgo para un concepto innovador. Para los emprendedores, la plataforma y la campaña de crowdfunding es una “prueba de mercado” con venta anticipada del producto o servicio, con la oportunidad de obtener comentarios o retroalimentación por parte de los primeros clientes.

Aunque el esquema de crowdfunding brinda la oportunidad de obtener fondeo sin otorgar participación accionaria alguna, sí requiere de la entrega de un producto o servicio a cambio de la aportación. Hay que tomar en cuenta que, por más exitosa que pueda ser una campaña de este tipo, siempre estará enfocada en el segmento de mercado de los “early adopters”, por lo que no puede extrapolarse automáticamente sus resultados para los segmentos mayoritarios del mercado, ni considerarlo como un mecanismo sustentable de fondeo a largo plazo.

Fuentes de información:

El artículo de Conner Forrest puede encontrarse en:

http://www.techrepublic.com/article/funding-your-startup-crowdfunding-vs-angel-investment-vs-vc

Sobre el crowdfundig en México:

http://www.soyentrepreneur.com/23748-tendencias-negocios-crowdfunding.html

19 cosas difíciles que necesitas hacer para ser exitoso

En esta nota me gustaría compartir en español una nota aparecida originalmente en Inglés, en el sitio Business Insider: las 19 cosas difíciles o complicadas que necesitas hacer o enfrentar para ser exitoso:

Tienes que hacer las cosas difíciles. 

  • Tienes que hacer la llamada que te da pánico hacer.
  • Tienes que levantarte más temprano de lo que quisieras despertar.
  • Tienes que dar más de lo que recibes, de inmediato.
  • Tienes que preocuparte de los demás mucho más de lo que ellos se preocupan de ti.
  • Tienes que seguir luchando aún cuando ya estés herido, sangrante, dolorido.
  • Tienes que sentirte dudoso e inseguro aún cuando “jugar a lo seguro” parezca la elección más inteligente.
  • Tienes que tomar el liderazgo aunque nadie te siga.
  • Tienes que invertir en ti mismo aun cuando nadie lo haga todavía.
  • Tienes que parecer un tonto mientras buscas respuestas que aún no tienes.
  • Tienes que desgranar los detalles cuando parecería más fácil desentenderse de ellos.
  • Tienes que entregar resultados cuando parecería que dar excusas es una opción.
  • Tienes que buscar tus propias explicaciones aún y cuando todo mundo te dice que aceptes los “hechos”.
  • Tienes que cometer errores y parecer un idiota.
  • Tienes que intentar y fallar y volver a intentar nuevamente.
  • Tienes que correr más rápido, aunque te falte el aliento.
  • Tienes que ser amable con personas que han sido crueles contigo.
  • Tienes que cumplir con plazos irracionales y entregar resultados que no tengan paralelo.
  • Tienes que responsabilizarte de tus acciones cuando las cosas vayan mal.

Tienes que seguir adelante sin importar lo que esté enfrente

Tienes que hacer las cosas difíciles. Las cosas que nadie más está haciendo. Las cosas que te atemorizan. Las cosas que te hacen preguntarte cuánto tiempo podrás resistir todavía.

Estas son las cosas que te definen. Estas son las cosas que marcan la diferencia entre vivir una vida de mediocridad o una vida de éxito inconmensurable.

Las cosas difíciles son las más fáciles de evitar, de evadir, de fingir que no tienen nada que ver contigo.

La verdad más simple acerca de personas comunes que obtienen logros extraordinarios es que estas personas son las que hacen las cosas difíciles, que las personas más inteligentes, más acomodadas o más calificadas no tienen el valor (o la desesperación) de hacer.

Haz las cosas difíciles. Te llevarás la sorpresa al descubrir cuán maravilloso eres realmente.

Pueden encontrar la versión original de esta nota (en inglés) en: http://www.businessinsider.com/hard-things-you-need-to-do-to-be-successful-2014-1